El etiquetado de los productos infantiles

dispensador de etiquetas

El etiquetado de los productos infantiles

Si queremos conocer a fondo todas las aplicaciones de un dispensador de etiquetas no podemos obviar el capítulo aparte que merecen los alimentos infantiles. Estas etiquetas han de respetar lo dispuesto en el reglamento 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. Han de hacer constar datos como la denominación de venta del producto, la lista de ingredientes, la de alérgenos y por supuesto la fecha de caducidad. También el contenido neto (volumen o peso), la fecha de consumo preferente y el número de lote.

Hay que tener en cuenta también el Real Decreto 490/1998 por el que se aprobaba la Reglamentación Técnico-Sanitaria específica de los Alimentos Elaborados a Base de Cereales y Alimentos Infantiles para Lactantes y Niños de Corta Edad. Se han de incluir datos relativos a la composición, el valor energético y el contenido de macronutrientes y micronutrientes. En cuanto al etiquetado nutricional de los preparados para lactantes, hay ciertas restricciones relativas a la publicidad y a otras comunicaciones comerciales. Se trata de que la información que reciban los consumidores no vaya en contra de la lactancia materna, según lo dispuesto en el Código de la OMS de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. Por ejemplo, en SATO te recordamos que no se pueden usar términos como “humanizado”, “maternizado” o “adaptado”. La comercialización de los preparados para lactantes y de continuación debe realizarse bajo la denominación de “preparados para lactantes” y “preparados de continuación”. Los elaborados totalmente a partir de proteínas de la leche de vaca han de llevar la denominación “leche para lactantes” y “leche de continuación”. El valor energético que comentábamos antes ha de venir expresado en Kilojulios (KJ) y Kilocalorías (Kcal). Por otro lado, el contenido de proteínas, hidratos de carbono y grasas en forma numérica (por cada 100 ml). También hay que hacer constar la cantidad media de sustancias minerales, vitaminas y nutrientes. Además, la etiqueta tiene que incluir las instrucciones sobre la correcta preparación, almacenamiento y eliminación del producto.

En definitiva, podemos resumir lo anterior recordando que la normativa sobre el etiquetado de alimentos dice que este:

– Debe ser legible, comprensible y fácilmente visible.

– Debe decir la verdad y no inducir a error, no resultar confuso.

– No puede atribuir al producto efectos o propiedades que no posee.

– No puede atribuir al producto propiedades terapéuticas que no posee.

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