El etiquetado de las bebidas alcohólicas

etiquetadora para alimentos

El etiquetado de las bebidas alcohólicas

En este post queremos ocuparnos, no del tema de las funciones de una etiquetadora para alimentos, sino hablar de las etiquetas que encontramos en las bebidas alcohólicas. Cuestión que viene contemplada en el el Reglamento 1169/2011.

Lo primero a tener presente es que estas bebidas no incluyen la lista de ingredientes ni la información nutricional porque no están obligadas a ello a pesar de que prácticamente todos los alimentos deben hacerlo, incluídas bebidas de otro tipo como zumos o refrescos.

El tema no es nuevo teniendo en cuenta que, en 1978, el Consejo Europeo publicaba la Directiva 79/112 como un primer acercamiento primera a la necesidad el legislar el etiquetado de los alimentos. Se daba de margen hasta 1982 para que se estableciesen las normas para el etiquetado de los ingredientes en las bebidas alcohólicas de más de 1,2°. Lo que ocurrió fue que el Consejo no aceptó la propuesta de la Comisión y, como resultado, entre esos años las bebidas alcohólicas siguieron sin regirse por una norma sobre la lista de ingredientes.

Después, en 2002 se acordó que esa lista fuera en consonancia con el resto de alimentos. Más tarde, ya en el año 2008, se aprobó la norma que regula toda la información alimentaria que a día de hoy recibimos los consumidores: el Reglamento 1169/2011. La Comisión Europea proponía que los fabricantes de las bebidas alcohólicas tuviesen la obligación de mostrar la información sobre la lista de ingredientes y sobre los valores nutricionales. Quedaban fuera, eso sí, el vino, la cerveza y las bebidas espirituosas. Por lo tanto, a tenor de lo contemplado en este reglamento, las bebidas con más de 1,2° de volumen de alcohol no tienen que llevar ni lista de ingredientes, a excepción de los posibles alérgenos, ni los valores nutricionales. El resultado, te recordamos desde SATO, es que casi ninguna bebida alcohólica incluye esta información.

Esto sí, el reglamento permite a los países de la Unión Europea desarrollar sus propias normas nacionales. De hecho, países como Alemania, Austria, Croacia, Hungría o Rumanía ya lo han hecho. En caso de indicarse la información nutricional, la norma permite que sólo se indique el valor energético. En cambio, para el resto de alimentos se exige también la cantidad de grasas, ácidos grasos saturados, proteínas, hidratos de carbono, azúcares y sal.

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