mayo 2017

Todas las empresas alimentarias deberán facilitar información nutricional sobre los ingredientes empleados en la elaboración de los alimentos que venden o suministran. Así lo establece el Real Decreto 126/2015, que entró en vigor el pasado 13 de diciembre de 2016 y aplica el Reglamento de la UE 1169/2011 sobre la Información Alimentaria Facilitada al Consumidor. Están exentos de esta normativa los productos no envasados y aquellos que están sin transformar o curados e incluyen un solo ingrediente. Junto a productores y fabricantes, los requisitos que incluye también afectan a aquellos que comercializan alimentos a granel, como supermercados, bares, restaurantes, comedores escolares y hospitales, establecimientos de comida para llevar, etc. Sin embargo, según Mireia Cunnil, responsable de Life Sciences en Stratesys, “todavía son muchas las empresas que no están preparadas para cumplir con esta obligación y deberán realizar un profundo cambio en sus sistemas de gestión para adaptarse antes del plazo que establece la normativa”. El Real Decreto introduce la obligatoriedad de indicar en el mismo campo visual la información nutricional sobre el valor energético, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal para la mayoría de los alimentos transformados, unos datos que antes era voluntario incluir. A esto se añaden las novedades que en 2014 introdujo el Reglamento Europeo, en el que se indica que el etiquetado debe ser claro y legible, para lo que se establece un tamaño mínimo de fuente. Asimismo, desde esta fecha tiene que identificarse el país de origen, la presencia de alérgenos, origen de los aceites y grasas vegetales empleadas o la utilización de nanomateriales artificiales como aditivos. Con el fin de facilitar la adopción de la normativa europea a los sistemas de gestión de las empresas alimentarias a través de soluciones tecnológicas específicas, como las basadas en tecnología SAP, la consultora Stratesys ha elaborado la ¡Guía del nuevo etiquetado alimentario¡en la que, entre otros aspectos, se señalan cuáles son los principales cambios estructurales que deben acometerse: Mayor coordinación entre los diferentes departamentos implicados en el proceso de etiquetado, fundamentalmente entre las áreas de compras, packaging y producción. Mejora de la comunicación de las empresas con sus proveedores en este ámbito, como es el caso de los proveedores de packaging. Total automatización de los cálculos de formulaciones, reduciendo la intervención humana y así garantizando una mayor seguridad en los procesos que evite los errores del etiquetado. Flexibilidad para aplicar posibles cambios regulatorios de forma ágil. La normativa está en plena adaptación y es previsible que surjan modificaciones y adaptaciones de las directrices vigentes. Actualización permante de la información disponible sobre etiquetado en la venta online. Este aspecto es de especial interés, pues los consumidores deben tener un total acceso a esta información y que esta, a su vez, no quede nunca obsoleta. ...

El desperdicio alimentario es un problema que en los últimos años ha adquirido importancia en el ámbito social, económico y medioambiental. Los alimentos se pierden o se desperdician a lo largo de toda la cadena de suministro, desde la producción agrícola inicial hasta el consumo final. Estas pérdidas de alimentos representan un desperdicio de los recursos e insumos utilizados en la producción, como tierra, agua y energía, incrementando inútilmente las emisiones de gases de efecto invernadero. En el caso de España, en los últimos cinco años se han registrado diversas iniciativas relacionadas con el desperdicio alimentario tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado. Estas iniciativas se han traducido en Proposiciones No de Ley y Mociones que abarcan todo el espectro político español, demostrando que se trata de un asunto sobre el que se pueden generar consensos entre los diferentes grupos parlamentarios. La importancia de la donación en la erradicación del desperdicio alimentario Desde una perspectiva económica y medioambiental, la prevención y la donación se consideran las medidas preferentes dentro de las que se pueden tomar antes de que se desperdicien los alimentos y, por tanto, se generen residuos. La donación de alimentos es un tipo de medida para prevenir el desperdicio. Los alimentos pueden ponerse a disposición de los usuarios finales a través de canales de distribución comercial o bien a través de organizaciones de redistribución, es decir, bancos de alimentos u organizaciones benéficas. Por todo ello, desde el sector de la restauración organizada, consideramos de gran interés que se desarrolle en España una legislación similar a la Ley del Buen Samaritano (Ley 155/2003) de Italia, que fomente la donación de alimentos a los más necesitados. Se trata de una legislación que cuenta con más de 13 años de existencia y que ha ocasionado una fuerte mejora en la donación de alimentos en Italia, país que tiene grandes similitudes con España. Reuniones Institucionales Con este objetivo, Marcas de Restauración ha mantenido reuniones con distintos grupos parlamentarios tanto en el Congreso como en el Senado, así como, con el Director General de la Industria Alimentaria D. Fernando Burgaz del Ministerio de Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales para dar a conocer e impulsar la iniciativa....